Hoy amaneció lloviendo. Mario recordaba con nostalgia días pasados. A través de la ventanilla de su coche divisaba un horizonte emborronado por negros nubarrones, los mismos que habían traído las primeras lluvias del otoño. Los recuerdos se le amontonaban en su mente. Han sido unos días maravillosos, tengo que saborearlos y no dejar pasar la oportunidad de seguir disfrutando este momento -se decía a si mismo-. A Mario le preocupaba una cosa sobremanera, la filmación de hoy era importante, muy importante. Necesitaba pensar en ello para transmitirle toda su energía y cualquier tipo de vibración positiva para que ella se sintiera mas segura. De todas formas ella estaba lo sufientemente preparada para pasar la prueba. Las horas pasaron y no recibía ninguna noticia y Mario empezaba a ponerse nervioso, ¿que habrá pasado?.
Estaba llegando a su destino, y el aguacero arreciaba por momentos sin dar que pensar que pronto terminaría. Por un momento pensó en su buena estrella y eso le hizo sentir mejor. El luminoso del andén rezaba "3 minutos hasta el próximo tren", y de eso hacia ya 20 minutos, tiempo que dedico a pensar en ella...
jueves, 25 de septiembre de 2008
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